miércoles, 7 de agosto de 2013

Ser mujer será

lo nervioso de esto es asumirse mujer,
asumirse mujer que acarrea deseos exageradamente emotivos y profundamente importantes, para la mujer.
pero esos son consecuencias que hay que llevar en el pecho y en la mano para golpearle al futuro, consecuencias que hay que mantener en la planta de los pies y en el pelo para encontrarse con el cielo así, un poquito más real, un poquito mas mujer, ser mujer acarrea pecho apretado como pechos y sexo como el mayor retenedor de historias y sexos de otros, ser mujer lleva el peso del pelo largo que pesa como el alma, y sujetadores que no entienden nada de sujetar la vida entera, ser mujer, grande, es decidir llevar un cuerpo que retiene y tiene, millones de historias que es necesario renovar, ser mujer es algo así como coleccionar hombres que no entienden ni de ellos. (el machismo del que nací)

Ven, dime lo que quiero escuchar.

Ya era hora de irse, de partir rumbo a la casa normal, con mamá y hermana y vida, con problemas, gritos y discusiones, ya era hora de quitarse la polera grande, ponerse pantalones y partir, ni si quiera hacia falta ducharse para empezar, solo era hora de irse.
-me voy- dijo-
siempre soñó así este momento, sin despedidas ni aviones, sin compañías completas ni perfectas, simplemente con un adiós que había que pintar color rosa mientras era azul, un adiós que sería igualmente bonito, pero camuflado en cotidianidad, aunque esto no fuese cotidiano.
-no te quieres quedar a almorzar?- aparecían invitaciones a postergar.
-no sé-
es fácil escapar de el desespero, pero a veces, el corazón llama a quedarse un ratito en la herida, despedirse de la sangre nunca es fácil pero siempre es necesario, las reflexiones que da el quedarse abrazado a veces da un gusto de adiós y un punto final sanador, es un abrir de ventanal.
había que quedarse, despedirse.
él miraba como diciéndole que no lo hiciera mas complicado, que se quedara unas horas, que lo acompañara en su arrepentimiento, en convencerse de la excusa del destino.
-bueno, me quedo- dijo ella, se abrazaron y aprovecharon la respuesta para hacer eternas las sábanas y los giros en el colchón, aparecían las risas y por causa de ellas el efecto de las lágrimas.
Daban vueltas y se tapaban la cara con las sábanas para no enterarse del día.
se levantaron solo para almorzar, ensaladas, carnes, familia y silencios, coqueteos, risas, despedidas que desconocían y desesperanzas a las que no acostumbraban era el alimento para ese día.
luego venía lo peor y las miradas se cruzaban rápidas e inevitables, el susto que ocultaba ella de mirar el nuevo horizonte, ese era el horizonte de él.
y el mar comenzaba a inundar todo presente. el mar los separaba apareciendo como la peor pesadilla de olas inmensas derribando límites lejanos.

Del pasado

En  el límite me quedé
De quedarme aquí o devolverme a llorar,
de estar en este escritorio o empezar de nuevo la guerra contra lo que fue.
El pasado me ahoga.
por que me acostumbré a creer que mi pensamiento era un invento, y encerrada me quedé en el invento, y encerrada me quedé ahogada en estas paredes de ojos.
De niña creí que el secreto era mentira, era una locura, me acostumbre a creer que yo era loca.
Aprendí de la poca posibilidad de ser yo la reina, la perfecta, la verdadera y la razón,
me enseñó la inseguridad y el desamor, lo inentendíble, lo desgraciado.
Y al mismo tiempo, la gente no sabía, pero hablaba con tanta propiedad de mis ojos.
frente a mi ojos, comentando mis ojos, hablándole a mis ojos.
Y en ese límite me quedé para siempre, de no saber si lo que siento es verdad, si está bien, está mal, será una locura o no, quedé para siempre preguntándome cuanto de lo que creo está bien, con la culpa en la garganta y la verdad en la mano para lanzárla a quien le caiga.
Es por eso que mi mirada de vez en cuando cae para no ver más, y llorar es el consuelo, y dormir es lo mejor, y un amor es lo que quiero, que me mire a los ojos escuchando el secreto cuerdo.
Y que porfín alguien me consuele de todo esto que nadie mas sabe consolar, por que la verdad, es que en esto no hay consuelo más que la mirada, mas que el abrazo que aún nadie da.


(Nostalgia sin remedio es recordar el pasado de las raíces familiares, por que no hay cura para esta pena de no tenerlos cerca, de no poder llamarlos como antes, de no poder escuchar sus reproches (hasta de dejarme reprochar se trataron los límites en que me quedé, el pasado acostumbrado que ni sentido ni verdad tiene en el puño, en el límite me quedé) que en verdad, no tengo ganas de volver a escuchar)

Dejarte ir

Esto que escucho hoy es el grito de lo indicado, de lo bueno;
Siendo que aún no logro creer en lo bueno o lo malo, eso es un invento, un invento como creer que sigues aquí-- cierto?
-Porque esta pelea entre lo bueno y lo malo es uno de los tantos principios de la competitividad que me tiene podrida-
Competir por tu amor, o por quien ama más, o por quien es menos loca, más sana, mas orgullosa, más digna.
Competir por la productividad se ser alguien sano, alguien insensible.
Competir me aburre y me destroza, no me hace sentido en mis sentidos.

Este camino que tomo hoy es parecido a lo indicado, a la competencia de querer ganar en la carrera de la sanidad, del desamor, de la “decencia” a la hora de abrazar.
Sé que últimamente no me he comportado como la enamorada más racional del mundo, no he escuchado a nadie y me he dejado llevar por este cordón que está atado a mi corazón, a mi pecho, y he avanzado al son de una historia que no tiene sentido para nadie,
Pero para mí, tenía el sentido de tus latidos y tu sudor cuando hacíamos eso que me ofrecías en las noches antes de dormir, tenía el sentido de escucharte en las noches preguntando si quería que me hicieras el amor al despertar, aunque lo que hacíamos no tuviera futuro, estar ahí para ti era indiscutiblemente hermoso, y eso para mí tenía más sentido que amarrarte, que amarrarnos.
Y tú me seguías ofreciendo, si es que quería tu mano en mi pecho, para calmar la represión de la culpa de no cumplir con esa cordura que me piden a gritos, y yo no sé vivir, no sé vivir con esa atadura de tener que ser cuerda.

Dejarte ir es como cortar de mala forma sin tijeras ni adioses este cordón/hilo/lana que tengo incrustado en las cinturas de mi corazón hacia tus ojos y tus manos, dejarte ir es ver mis manos rotas por el esfuerzo de soltar, y sé que sangro, y sé que al corazón le duele la dependencia.
y sé también que mis manos se cortan por lo delgado que quedó el hilo de tanto daño que le hiciste por no decidirte, por no querer amarrarte de mis cuerdas enloquecidas a tu corazón.
Me mantuviste ahí, sin marchitarme estuve meses,  años quizás.
Fui fiel a un amor y no me arrepiento, no me arrepiento de no haberte tenido, no me arrepiento de la locura, porque no es locura, porque no es competencia por ser más sana, porque por un tiempo fue amor.
Tú me ataste y no fui yo la culpable, eso lo sabes tú y lo sé yo, tú estabas en mi corazón y no te querías ir, no era yo la que te obligaba, eras tú el que miraba con susto, porque mis brazos eran tu tranquilidad, esa tranquilidad que no estás dispuesto a asumir, esa calma que te da mi rutina y mi forma, mi manera de amarte, mi manera de amarte sin tenerte, este amor mío que podría haber sido gloria y victoria sin tus miedos.
Dejarte ir, es despedirme de esos miedos, es romperme las manos para romper esto que nos une, es tener que pedirle perdón a mi corazón por tal daño de separarlo de ti.
Dejarte ir, dejarte ir es como…
Es callar, es reír, es gritar, dejarte ir es llorar sin llorar de amor, es llorar a mares, es despedirme.

Pero esto no tiene sentido, según los rodeos de la gente esto no tiene sentido hace mucho tiempo atrás, según yo, esto no tiene sentido pero no se desde cuándo, cuándo fue que me perdí en otros deseos, en otras ganas, en hombres con flores, en hombres que lloren de amor por mí, en hombres con propuestas que me hagan reír para siempre, no como nuestras risas, que eran tan, eran tan desgraciadas.
esto se acabó desde que quiero abrazos sanos,
no digo que estés enfermo ni que no sepas dar abrazos ni entregar flores, digo que no quieres o no soy yo, o no somos nosotros.
Dejarte ir, dejarte ir es es dejar ir ese pedazo de alma que me sigue diciendo que algo nos falta, que había algo en nosotros gritando volar, como dejar que las risas nos gobernaran de una vez, como aprender otras técnicas en las piernas, como aprender a volar, como sacarte fotos, como que me saques fotos, como fumar juntos, como protegernos, como estudiar la vida de las letras y las metas, el futuro y las ganancias de ese.
(ansias mías que ya se camuflan en millones de otras alas que no eres tú, que no que no que ya no)
En fin, se también que dejarte ir es asumir que no buscaré nunca más en los restos de tus palabras la posibilidad del capítulo que mi alma sabe faltó.
Pero no me puedo alimentar de restos, no me llenan ni me entregan las vitaminas que la vida merece, si estás dispuesto a convertir estos restos en alimento perfecto búscame en un bosque que  ahí yo siempre estaré, quizás haciendo el amor con otro, quizás aprendiendo a reír de nuevo, quizás ya no haya vuelta atrás, tal vez.. Estoy segura, que no habrá vuelta atrás.
Búscame en el bosque que ahí siempre estaré, pero no sé si con el mismo vestido, ese vestido está tan viejo que no lo ocupo para fiestas ni ocasiones especiales, mi vida es una ocasión muy especial para andar con él.
Esta vez no hablo de hacerle caso a la cordura, esta vez no hablo de dignidad, esta vez no hablo de hacerle caso a los que me han hablado todo este tiempo de lo inútil, esta vez solo hablo de mí.
Dejarte ir sin ir a despedirme, es lo que nunca he querido hacer, siempre he buscado una respuesta, siempre he buscado tus ojos, siempre le he dado espacio a los milagros, al corazón, a que dejes que hable,
pero esta vez, pero hoy día y mañana y los días que vengan, aprenderé a bailar con mi mano en el viento, sin que nadie la mire, entre los árboles de un bosque escondido al que solo tu sabes llegar y nadie mas sabe tocar, será hoy y aquí donde me despediré en secreto, aprovechando que todavía no llegas me despediré en silencio.
esta vez no necesito de tu presencia para estar segura, esta vez la seguridad son mis deseos, de querer dejar que mis miedos vuelen solos, aunque me caiga en el camino, aunque no entienda nada, este cuento no sé desde cuando, pero acabó y no me quise dar cuenta.

Dejarte ir es… es tanto que no vale la pena seguir, dejarte ir es darme cuenta que solo serás una foto en un libro de recuerdos, del cual pasar a la página siguiente no será tan difícil, por que te habrás convertido en solo una foto más.


Dejarte ir, es tan invisible como ese atar que ya no siento-

No me pidan que no vuelva

Es algo que va más allá de lo que quiero, estar allá al mismo tiempo del aquí, del ahora, estar en otro tiempo, renovar ese tiempo, construir en base a ese tiempo.
Total, los sueños que cumplo hoy día es lo que me propuse cumplir ayer,
las alas con las que vuelo tienen hojas de antaño,
mi piel tiene cicatrices de caídas de antes, de por allá,
el aquí y el ahora están compuestos, y es en base a eso, donde yo construyo y cumplo,
y llego a las metas y me enorgullezco de objetivos, y me celebran por que soy lo que quise ser,
y me sonríen por que me conocieron ayer y me conocen hoy,
y me desconozco,
por que en algún momento me conocí, y cambio,
por que soy algo, por que fui.
me es imposible despertarme todos los días sin saber que fui,
sabiendo que bailé por el beso de ayer,
me es imposible saludar, si nunca me despedí.
estoy aquí gracias a que estuve ahí, amo mi risa, y cargo con el pasado de aniquilar a los personajes podridos que quiero pudrir, estoy aquí, con una nostalgia inevitable de vivir por lo que fui, de cambiar, de saludar el día de hoy con la felicidad de que soy más y menos, pero que soy, por lo que fui.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

martes, 6 de noviembre de 2012

la normalidad, la ansiedad de no querer ser normal.


se me vino encima la soledad, y para arrancar empecé por borrar recuerdos que inútiles habitaban aquí,
pintaban mis paredes, cerraban y abrían la puerta del corazón cuando se les daba la gana, instalaban muebles, rechazaban gentes.
y no me dejaban despedir ni saludar.
se me vino encima la soledad que parece creada, y empecé a destruir, a tirar al suelo esos típicos platos trizados que no dejo romper por completo, esos papeles arrugados que no me decido a tirar al olvido, esas frases que no entraron en ningún cuento ni en ninguna carta.
esa carta que no se envió hoy día la rompí para no seguir esperando ojos como destino, declaraciones de amor como efecto.
sí, mis cartas guardadas ya no tienen destino y eso es cruel, por que el futuro no existe, no existirán pilares ni adornos que perturben el presente.
el pasado se fue y tenemos la puta costumbre de llevarlo con nosotros arrastrándolo sin razón hacia algún lugar que aún no sabemos cual es, con alguien imaginario que no conocemos, y contándole historias al futuro que se vencieron en un pasado podrido.
se me vino encima la soledad y la sordera, se me vino encima lo que no quiero que esté y está, lo que no pedí. se me vino encima la soledad y el descuido que me hizo estar sola.
se me vinieron encima las paredes y el techo, la familia y su ausencia, se me vino encima ese hombre que no merezco.
se me vino encima el viajero que me dejó un día y que aún habita en mis ojos, el hombre que me tiene desnuda en un lugar que no existe, se me vino encima el dialogo que invento y el futuro armado que es igualmente inútil que los recuerdos decorados.
se me vino encima la historia, los juicios, la mentira y la hipocresía.
se me vino encima esa extraña ansiedad por que llegue la primavera, se me vino encima esa ansiedad que me bloquea los sentidos y no me deja disfrutar ni el olor ni el color de esta primavera que ya llegó, y que por querer gritarla antes de vivirla me electrocutó dejándome inválida para disfrutar todo regalo que traiga del cielo.
y se acaba la felicidad, se acaba la alegría y me quedo sola con esta inquietud que me aísla y me deja ahí, en esa soledad que hoy día se me vino encima.
se me vinieron encima esos señores que me caen mal y los que me caen bien se alejaron, por que la gente se aleja por que la gente no existe, por que es una ley que de vez en vez, de tempestad en tempestad, la soledad se venga así cayendo en nosotros explotando en la mirada, y eche abajo las paredes, las verdades.
las sinceridades y las bondades.
se me vino encima el papá que no abre los ojos, me pudre todo papá que no abra los ojos, que no me ame que no me admire, que no me grite amor ni presencia, se me vinieron los tíos, los primos, y a veces se me vienen encima los amigos esos que no son amigos, el mar que está lejos y no me deja amar, el hombre que enreda sus piernas con otra, se me viene encima el romance que no fué y no será.
y están aquí encima, como un cuento que coincide, caminando en paralelo conmigo, pudriéndome y floresiéndome, condicionando mi vida a ser una eterna espera. como dos pajaritos en secreto que tengo que dejar volar.
murmurando en mi oído lo que tengo que hacer y no hago, lo que ya no hice, lo que debiera y lo que no debiera, en lo que me equivoqué, lo feo lo malo, y designando actuares y confusiones, etiquetando cosas, poniendo nombres, amarrando amores que se escapan, obligando a vivir a un padre que muere.
se me vino encima la soledad, esa que traigo en cada amor, por culpa de andar imaginando cosas que no existen, de andar salvando muertes, se me vino encima la soledad, esta que saco a pasear últimamente, esta de la que soy culpable, por no querer soltar, por no querer soltarlos.
por no querer estar sola.
pucha que se me vino arriba la soledad y quedé tirada en el suelo de una casa inexistente que se desarma cuando llega el indicado para contarme que trajo la realidad, que la ingenuidad se acabó, que el sueño terminó, que los pajaritos ya se escaparon por que les abrí las puerta una vez mientras mi mamá me contaba sus historias desatadas, sus heridas, sus causas y sus efectos.
se me vino encima la soledad por que me caí cuando me di cuenta que seguía esperando un desenlace sin un principio, por que nuevamente me traicioné quedándome pegada en esa estúpida convicción que tengo, de que es mejor vivir imaginando y soñando, inventado magias, por que agotada de tanta realidad preferí enterrar mi cabeza en el amor y una familia de mentira, mucha hipocresía, mientras yo, mientras yo buscaba otra cosa, algo así como un cuento de Cortázar.
se me cayó la soledad del bolsillo sacando sus garras y amarrándome, violandome sin piedad en una inmovilidad que no me dejó arrancar.
por que me dí cuenta que la magia no lo era todo, se me vino encima tanta soledad.
por que faltaba comida, faltaba gas, faltaban doctores, faltaba dinero, me faltaba el padre, sobraban sordos y mudos que no vivían de magia, se me vino encima la soledad por que sobró mentira y sobraron descuidos.
tropecé en el apuro de querer ser feliz mientras los infelices me quitaban aire de tanto ahogo.
y así se me vino encima tanta realidad de la que nunca había querido ser parte.