En el límite me quedé
De quedarme aquí o devolverme a llorar,
de estar en este escritorio o empezar de nuevo la guerra contra lo que fue.
El pasado me ahoga.
por que me acostumbré a creer que mi pensamiento era un invento, y encerrada me quedé en el invento, y encerrada me quedé ahogada en estas paredes de ojos.
De niña creí que el secreto era mentira, era una locura, me acostumbre a creer que yo era loca.
Aprendí de la poca posibilidad de ser yo la reina, la perfecta, la verdadera y la razón,
me enseñó la inseguridad y el desamor, lo inentendíble, lo desgraciado.
Y al mismo tiempo, la gente no sabía, pero hablaba con tanta propiedad de mis ojos.
frente a mi ojos, comentando mis ojos, hablándole a mis ojos.
Y en ese límite me quedé para siempre, de no saber si lo que siento es verdad, si está bien, está mal, será una locura o no, quedé para siempre preguntándome cuanto de lo que creo está bien, con la culpa en la garganta y la verdad en la mano para lanzárla a quien le caiga.
Es por eso que mi mirada de vez en cuando cae para no ver más, y llorar es el consuelo, y dormir es lo mejor, y un amor es lo que quiero, que me mire a los ojos escuchando el secreto cuerdo.
Y que porfín alguien me consuele de todo esto que nadie mas sabe consolar, por que la verdad, es que en esto no hay consuelo más que la mirada, mas que el abrazo que aún nadie da.
(Nostalgia sin remedio es recordar el pasado de las raíces familiares, por que no hay cura para esta pena de no tenerlos cerca, de no poder llamarlos como antes, de no poder escuchar sus reproches (hasta de dejarme reprochar se trataron los límites en que me quedé, el pasado acostumbrado que ni sentido ni verdad tiene en el puño, en el límite me quedé) que en verdad, no tengo ganas de volver a escuchar)
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