martes, 17 de junio de 2014
el jardín del claroscuro de mis ojos, mi silencio
cierro los ojos y puedo volver a mirar más adentro, y encuentro en la oscuridad de mi ceguera una nueva razón para estar tranquila, y en ella millones de razones más para asegurarme en esa tranquilidad, por que dicen que después de la tormenta viene la calma aquí estoy, en calma, las lloviznas solo las dejo entrar para limpiar, y es así, sin pretensiones es mejor vivir, sin ambiciones se ama mejor, sin espera se siente la miel y el dulzor de la bienvenida
abro los ojos y me encuentro con la realidad, con los miedos míos y los de él, con los miedos de ellos y los nuestros, con mis diferencias y semejanzas a todo eso que hay allá, allá fuera de mi, colores y construcciones que desconozco su seguridad y su estabilidad, calles que aunque me digan que van hacia allá yo los puedo utilizar para quedarme quieta, parques verdes que parecen descanso pero se han convertido en tregua, abro los ojos y comienza el sueño, las ganas de volver a cerrar los ojos para recordar mis razones y agarrar fuerzas de aquí dentro, por que me contamina tanta exposición, me contamina el ruido de afuera, las furias salvajes, las guerras, los desencuentros y las envidias, me marean los colores inventados, me desgana la fuerza de gravedad y su discusión con la necesidad de estar en pie, aquí estoy, creyendo en mi cerrar de ojos e intentando soñar despierta, hablar en mi idioma y hacerme entender desde ahí, desde los sueños, aunque me pidan repetir mis palabras mil veces aunque se rían de mi nueva necesidad de verdad, aunque burlen mi cambio de piel, aunque burlen mis mil razones para estar viva, aquí estoy y estaré, soñando despierta, esperando la noche para que vuelva la calma, esperando el amor para volver a creer, esperando una sonrisa para levantarme y hacerle caso a la vida, que a veces se me va, que a veces se me olvida.
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